Nos, Maestro de Ceremonias de los Festejos, por la presente hacemos saber solemnemente que en la villa de Sint-Truiden hay algo que celebrar. Desde la lejana Tierra de Tol fuimos enviados a vuestra villa con una sola misión: invitaros a vos.
Llegará una noche en que Sint-Truiden perderá su forma ordinaria. ¿Cuándo? El sábado 17 de octubre, cuando el reloj dé las ocho y media. ¿Dónde? Allí donde la villa se reúne: en la Grote Markt. Quien se quede en casa tendrá que oírlo después de boca de otro. Y eso no lo deseáis.
Traed vuestro timbre de bicicleta. Pues celebrar sin timbre de bicicleta es, naturalmente, imposible,
bien lo comprenderéis.
Os rogamos además que vistáis tan de blanco como os sea posible, con un toque de rojo. Así corresponde a un timbre de bicicleta. ¿Y no fue acaso el mismo san Trudón quien nos precedió, con alba blanca y capa pluvial roja?
Aprended la canción de abajo, con flauta, tambor, violín o lo que tengáis en casa. Vuestra propia voz también valdrá: con el timbre de bicicleta resonará alegre.
Dado en Sint-Truiden, en el año del Señor de 2026.
Con solemne saludo,